
Bahía tampoco está exenta de todas esas macabras operaciones vinculadas con la trata de personas, las cuales están presentes en toda la Argentina. Y aunque estos manejos invisibles parecen solo material de telenovela, son algo muy real y están más cerca de nosotros de los que pensamos.
Como dato, en 2006
fueron rescatadas 50 mujeres de varios prostíbulos de Bahía Blanca , la mayoría jóvenes de entre 18 y 21 años de nacionalidad paraguaya, que eran prostituidas en contra de su voluntad. Anualmente son ingresadas a la prostitución alrededor de 4.000.000 de mujeres y niñas en el mundo. En Argentina, cientos de ellas son secuestradas y desaparecidas por estas redes de proxenetas y muchas han sido asesinadas.
Aunque invisible, la trata de personas tiende sus redes por todo el país. Los estudios internacionales indican que el "reclutamiento" de las víctimas tiene lugar principalmente en las provincias del Norte, ya sea mediante el engaño (trata blanda) o el secuestro (trata dura). Misiones, Corrientes, Chaco, Santa Fe y Tucumán son los lugares de captación, mientras que los lugares de destino por excelencia son las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Pero también se han identificado lazos con la trata internacional, en especial la ruta que lleva a España, donde fueron rescatadas jóvenes tucumanas.
Las víctimas de la violencia de la prostitución pueden estar en la calle o recluidas o semi recluidas en prostíbulos, hoteles de lujo, departamentos, whiskerias, locales de baile, etc.
Existen hombres o mujeres cuya función es captar a las mujeres para los prostíbulos a través del engaño o el secuestro. Cobran comisiones de entre 100 y 500 pesos, dependiendo de la "calidad" de la víctima, y casi siempre trabajan con "marcadores", que suelen ser taxistas, peluqueras o vendedores ambulantes que, a su vez, cobran unos 50 pesos por el dato de alguna joven con el perfil buscado.
El circuito se completa con los proxenetas ("maridos" o "madames"), que obtienen sus ganancias mediante la explotación sexual de una o más mujeres de su propiedad, y los regentes de los prostíbulos, que son los dueños o administradores de los locales, aunque estos últimos también pueden ser proxenetas.
Los tratantes secundarios, no menos importantes, son los que aportan la protección necesaria para que todo el engranaje funcione. En resumen, se trata de un delito "muy complejo", con puntos de partida, escalas, puntos de llegada y de retorno, un recorrido interjurisdiccional que puede llevar a una joven a ser explotada en diferentes tramos desde Tucumán o Misiones hasta Tierra del Fuego.
Para mencionar casos recientes, en julio de este año una joven paraguaya menor de edad, esclavizada y obligada a prostituirse, fue rescatada de un cabaret de La Plata durante un operativo en el que la policía detuvo a un hombre y dos mujeres. El procedimiento fue realizado por la División Trata de Personas de la Policía Federal, en el cabaret El Harem, ubicado en la calle 41 número 414, de la capital bonaerense, informaron fuentes del Ministerio de Justicia de la Nación. En el lugar fueron además liberadas otras cinco mujeres, mayores de edad y también paraguayas, que se encontraban en la misma situación.
A raíz de este operativo, se pudo ubicar luego al dueño del cabaret, quien fue detenido en el río Paraná, mientras traficaba chicas desde Paraguay a bordo de una balsa.
La investigación comenzó cuando la madre de la menor de edad paraguaya denunció que su hija había sido trasladada a la Argentina con una propuesta de empleo doméstico, pero se trató de un engaño. La mujer manifestó que su hija tuvo oportunidad de llamar por un teléfono celular para pedir ayuda, lo que permitió determinar su ubicación.
De igual manera, recientemente fueron detenidas en Río Gallegos dos paraguayas acusadas de la trata de cinco jóvenes compatriotas suyas. Todo comenzó con la confesión de dos de las mujeres, que estaban ahí en contra de su voluntad.
La trata de personas es algo real, y el calvario que viven aquellas chicas que son prostituidas en forma ilegal es algo casi imposible de imaginar para quienes no hayan pasado por eso. Y no hay que olvidar que, si no hubiera clientes, no habría prostíbulos y no habría trata de personas.